Espacio de comunicación de la UDA Rural de Florida ("Hugo Dibarboure Icasuriaga")

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Comentario sobre: Escasa efectividad clínica de los controles rutinarios de salud en atención primaria. Br J Gen Pract 2014;64(618):e47–53.

Pizzanelli M. Escasa efectividad clínica de los controles rutinarios de salud en atención primaria. Evid Act Pract Ambul. 2015;18(4):106. Oct-Dic Comentado de Si S y col. Effectiveness of general practice-based health checks: a systematic review and meta-analysis. Br J Gen Pract 2014;64(618):e47–53.

http://www.evidencia.org.ar/hitalba-pagina-articulo.php?cod_producto=4655&origen=2#sthash.hR5shTLL.dpuf


Hoy fuimos anfitriones de la reunión presencial del grupo de trabajo de prevención cuaternaria de Junio en Florida.

Paso de los Varela / Santa Lucía Chico, La Macana, Florida

PREVENCIÓN CUATERNARIA EN FLORIDA

Pertinencia de vacunas, desarrollo de pensamiento crítico, lectura crítica de la literatura científica y otras yerbas fueron algunos de los temas tratados en esta, la segunda reunión presencial de gt pc uy de SUMEFAC, que realizamos en Florida el 6 de junio.

Muchos proyectos e inquietudes para compartir.

Próximos encuentros presenciales: 5 de setiembre y 5 de diciembre. Prepararse para participar.

Mientras tanto tenemos varias tareas y como plataforma virtual de trabajo el grupo google. Los que deseen unirse al mismo enviar correo a miguelpizzanelli@gmail.com

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Algunas referencias bibliográficas y recursos web para profundizar sobre el tema:

Jamoulle M. Quaternary prevention: First, do not harm. Disponible en: http://docpatient.net/mj/P4_Brasilia2011_en.pdf

Jamoulle M. A propósito de un garabato. Disponible en: http://orbi.ulg.ac.be/bitstream/2268/180073/1/a propósito de un garabato_13nov12.pdf

Jamoulle M, Neve J, Terra MA, Bernstein J. Prevención cuaternaria: una tarea explícita del médico generalista. Disponible en: http://www.smu.org.uy/publicaciones/sermedico/2014/sm14/dossier.pdf

Recursos web:

Contenidos de Prevención Cuaternaria dentro de la pagina del Comité internacional de clasificaciones de WONCA

http://es.slideshare.net/MiguelPizzanelli

http://www.choosingwisely.org/

http://www.nogracias.eu/

https://www.facebook.com/PrevencionCuaternaria

http://www.redcaspe.org/

Agradecimientos:

Gracias a todos los que participaron y a los que lo intentaron.

Agradecemos especialmente al Inspector General de la Jefatura de Policía por facilitar local para la reunión.


Bitacora de médic@ rural / Hoy: Hugo

Doña Olga”, de Historias de Hugo Dibarboure Icasuriaga. Primera edición, Oficina del Libro, AEM, Montevideo, 1996.

Hugo / Foto Miguel Pizzanelli

Audio: https://audioboom.com/publishing/oembed/v3?boo_content_type=list&data_for_content_type=%2Fapi%2Fusers%2F738920%2Faudio_clips&format=embed

“Cuando la conocí vivía en La bolsa. La bolsa es una calle cerrada sin salida, condición por la que recibe su nombre. La entrada dista unos 300 o 400 metros de los lindes del pueblo. Después se mudó a una casita de material, a lado de los de don Pascasio Camejo, donde antes había vivido Grosses, el hermando de Fernanda, cuyo nombre ahora no recuerdo. Vivía sola.

Desde el punto de vista de la salud, doña Olga tenía muchas cosas y pocas cosas, como decían por allá al referirse a los achaques mas o menos intrascendentes. Tal vez su soledad le aumentara los dolores y tal vez también, la visita del médico cumpliera una función de relación social que ella no quería perder a ninguna costa , nis siquiera a costa de sus achaques.

Lo cierto es que nunca lograba que ella ne confesara sentirse bien. Siempre me refería una lista mas o menos larga y variable de síntomas inespecíficos. Una vez, yendo hacia su casa por la bajada que va desde la plaza hasta la esquina de donde vive ahora doña Ermelinda, me dí cuenta de que doña Olga me veía llegar a su casa y tuve la intuición de que entonces ella pasaba rápida lista a sus achaques, comprobaba uno a uno sus dolores para esperarme con todo ello pronto para disparármelo en cuanto llegara. Así que esa vez opté por no llegar.

Al día siguiente cambié la vía de acceso a doña Olga.

En vez de llegar por el frente llegué por sus espaldas. Entré pidiendo permiso por lo de los tres hermanos Olivera, crucé por los fondos de lo de Domingo Pressa, pasé el alambrado lindero y llegué a lo de doña Olga que estaba carpiendo y dando vuelta tierra. Sin saludar siquiera, señalándola acusador con el índice, le dije

– La jodí, hoy está bien.

Doña Olga pasó de la sorpresa inicial a una hilaridad que sacudía toda su figura: Lloraba de risa y con una mano en mi hombro me decía entre las sacudidas de su cuerpo,

-Usted es un pillo, un gran pillo-. Yo también reía, claro está.

Desde ese día las relaciones se establecieron sobre bases cómplices que supusieron serias negociaciones sobre dolores, medicamentos y placebos. Relaciones mucho mas saludables por partir del reconocimiento de la situación, y tal vez por la risa de su génesis.”